Bibliotecas, una historia frágil
Andrew Pettegree, Arthur der Weduwen
Divulgación
Me apetece leer sobre bibliotecas y librerías, y aunque no estaba muy en sintonía con leer más de 300 páginas en el momento en el que lo leí, decidí igualmente ir a por él, además, con edición impecable, como siempre.
En esta ocasión Capitán Swing coloca en dos partes de entre las páginas del libro varias fotografías a color de diversos grabados o fotografías de bibliotecas, aunque preferiría que (y esto no es por esta editorial en sí, ya que lo hacen otras también) las pusiesen cuando termina un capítulo o al final del libro, no a mitad cortando un capítulo a medias y entorpeciendo así la lectura (al menos en mi caso).
Yendo al contenido, creo que tenía expectativas muy altas, pero también siento que no sabía que estaba buscando.
Al final es divulgación histórica sobre el origen de las bibliotecas, desde que eran totalmente privadas y personales y/o de la propia nobleza (o a los monasterios), a como poco a poco fue haciéndose de ámbito un pelín más público, entre comillas.
Entre comillas porque los dos anteriores siglos al nuestro aún se veían como lugares y espacios privados y de intereses muy cerrados, aunque poco a poco empezaron a abrir puertas a toda clase de público.
Lo que me parece curioso es que estaba denostada la literatura de ficción (sobre todo la romántica) en la época, teniendo su acceso al final en pequeñas librerías abundantes que a veces actuaban también como mini bibliotecas.
Las bibliotecas públicas tal y como las conocemos ahora al final son un invento MUY reciente, y tenemos una suerte ENORME.
¿LO RECOMIENDO? Sí, pese a que a mí se me ha hecho denso y pesado a veces, si quieres conocer la historia de origen y el paso a paso que sufrieron las bibliotecas hasta el día de hoy, es tu libro.

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