Carpe Diem


Carpe Diem

Emilio del Río 

Filosofía 

Cuando le enseñé este libro a un amigo me dijo que llevaba tiempo detrás de el y que sigue mucho al autor en los podcast que tiene, aunque no soy casi nada de podcast. Me lo ha recomendado, pero lo he dejado en stand by. 

Pero estoy aquí para hablar del libro. Tiene para mí, sus pros y sus contras. De hecho se me ha hecho una lectura algo agridulce. 

Por el lado bueno, me ha gustado que hable de filosofía clásica, la crítica a los sectores de la autoayuda que se creen que están reinventando la rueda, y como selecciona fragmentos de los clásicos para hablar de los temas a partir de ellos. 

Por el lado que no me ha gustado, es un poco de obsesión con el estoicismo y por mencionar constantemente "que eso ya lo decían los clásicos" (si, ya nos hemos enterado...), como si lo de ahora no valiese. O poniendo que el mindfulness lo crearon los estoicos y cosas así (menciona por encima lo de la meditación en países orientales, pero ni caso les hace). 

Al final se me hizo terriblemente CANSINO. Al principio del libro menciona que de los clásicos que más le gustan son los estoicos, los epicúreos y los escépticos. Yo pensaba que utilizaría esas tres escuelas para hablar de la vida, de esa "autoayúdate con los clásicos", pero creo que se deja muchas cosas fuera, y salvo UN SOLO CAPÍTULO donde menciona una sola cosa de Epicúreo, casi todo lo demás es estoicismo y más estoicismo (a veces un pelín de Aristóteles, o Plinio, o Hipocrates), y oye, se me hacía pesado. 

Faltan muchas cosas de la vida (relaciones amorosas, la vocación, etc), y me gusta el concepto del libro y como está formado, pero también peca de ser demasiado "estoicism-lover" (es que parecía un Fanboy...). Igual más que clásicos debería decir el libro que te autoayudes con el estoicismo, y ya. 

En este caso, si buscas un libro sobre estoicismo te lo recomiendo enteramente, aunque si buscas en general un libro sobre cuestiones de la vida y el uso de la filosofía clásica para guiarte, es una buena opción. En ese sentido, me recordó un poco a los libros de Lou Marinoff.

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